Sin dudas a medida que recorras Europa, vas a poder sacarte muchos mitos de encima. Vas a ir haciendo tu propia visión de las cosas. Te contamos cual es el primer impacto cuando llegues a la joya renacentista que es Florencia. Sus verdades, sus mitos e historias. Veni y descubrirla en esta nota.


#Conoce

La verdad es que la ciudad Florentina se puede ver desde dos ángulos. Hay dos caras de una misma ciudad dividida por el rio y sus puentes. Por un lado, existe la ciudad del turismo, las camperas de cuero al por mayor y los pintores callejeros. En sí, sabe que dentro de todo es una localidad chica y muy “caminable”. Te conviene manejar tus ansiedades para poder entender mejor la belleza que te rodea, porque se acaba rápido. Disfrutemos de Florencia a pie.

La verdad que sorprende como en pocas cuadras uno puede recorrer una de las ciudades más clásicas de la historia humana. Vas a estar siempre rodeado por vendedores y esto es algo que puede llamarte la atención. Llama la atención la oferta de ropa y accesorios a lo largo de todo el centro cívico.



#Descubrí

Un capítulo aparte es la comida. Si sos un apasionado por la comida, el Mercato di San Lorenzo te espera. Dentro vas a encontrar todo lo que ves por la tele y te abre el apetito. Hay fiambrerías que te ofrecen de los mejores salamines y jamones crudos que te vas a encontrar.

Los sándwiches de carne son una especialidad: Ellos usan lo que sería colita de cuadril cocinada por horas en salsa. Después es fileteada con especias y pimienta, todo junto dentro de dos panes húmedos con el jugo sobre las planchas calientes. Si, es un exceso, pero carajo que son ricos. Ahí te podes encontrar con gran parte de lo que es la real Florencia.

Pero si tu objetivo es vivir una experiencia más auténtica, salí del centro. Anda hacia el sur, cruzando por los puentes vas a encontrar con la Florencia autentica. Donde los locales conviven rodeados de rotiserías y buen vino. La gente se junta en las veredas o en los puestos de comida a discutir de futbol, política o actualidad. Podes toparte con algunos ultras de la Fiorentina, pero son más tranquilos que los barras nuestros.



#Consejo

Aprovecha para atreverte a vivir un momento netamente italiano. Metete en alguna trattoria medio perdida, para nada lujosa y pedí un rico plato de pastas. Sin dudas tú estómago y cerebro te lo van a agradecer.


#ElDato

Los vendedores siempre están dispuestos al regateo.  Vos tómate la costumbre aunque seas tímido de charlar los precios, las gangas están esperándote.



 



Roma es una ciudad de ensueño. Pasa con nosotros para descubrir sus misterios y como la gente te muestra una de las caras más simpáticas de Europa. Si Venecia te resulto chica y Florencia simple de descubrir. Vení a caminar a la capital italiana para saber porque este es un destino obligado en tu visita europea.


#Conoce

Simpática como Madrid, tumultuosa como Paris, Roma tiene un encanto único que debes descubrir. Es una ciudad que sonríe al turista y le ofrece una gran onda. Todo esto adosado con buena comida y vinos. Hay algo que uno se da cuenta siendo argentino. Somos gritones y apasionados como los romanos, se nota en nuestros almuerzos familiares o en las discusiones de la calle, somos un calco de ellos. Si sos argentino, es probable que tengas gran parte de lo romano corriendo por tus venas.



#Descubrí

De las capitales que recorrimos hasta el momento, Roma es tal vez la que tiene precios más competentes en general. Hay opciones similares a las tapas por un euro madrileñas, pero la comida en general no es la más cara ni de Italia, ni de Europa en general.

También abundan los outlets y la costumbre a negociar los precios. El problema con esto es que solo vas a encontrar la misma ropa o el mismo recuerdo por todas partes. Hay mucho producto para comprar, pero al fin todos se ven similares.

Roma es una ciudad en si para caminar tranquilo, la gente vive dentro del ritmo de una gran metrópolis, pero sin las corridas diarias. Vas a tener colas en casi todos los monumentos o atracciones porque hay mucha gente por todos lados. Eso es inevitable, no nos olvidemos que estamos hablando de una de las ciudades más antiguas de la historia.

Pero sabe que el contexto en si te serena, en ese sentido la ciudad es especial.  Lo entendes al enfrentarte por primera vez con el Foro o al entrar al Panteón. Estas a la vera de obras que marcaron la historia de la humanidad, no solo de una civilización occidental. Mitad de la historia humana nació en esas calles.

Al recorrer las calles romanas, o visitar el Vaticano, vos como turista, los cristianos y occidentales en general cumplen el mismo rito que los musulmanes cumplen al visitar la Meca. Son lugares que ya por su propia existencia representan quienes somos. Roma te hace sentir no solo bienvenido, te hace sentir en tu hogar.

#Consejo

Disfruta de la simpatía romana. Durante la travesía conocí poca gente dada como la romana, en especial los jóvenes siempre están dispuestos a charlar un rato de futbol con vos. Además, tenes que estar atento, es muy probable que te cruces con más de una figura del calcio por la calle.


#ElDato

Asegúrate una botella de agua siempre a mano. En la capital italiana todas las fuentes son públicas y de ellas sale agua potable, bien fría y refrescante.



 



Dejemos atrás París, Bacaneros. Con todas sus luces o peculiaridades. Llegas a Venecia y te enfrentas con algunos prejuicios. Entra a esta nota para descubrir si tiene sentido visitar una ciudad única en el mundo. Acá entérate de los mitos y verdades de Venecia.


 #Conoce

Antes de embarcarte, seguramente algunos amigos, o la comunidad viajera en general te va a hacer la misma advertencia: Venecia es chica, clásica y única, pero sobre todo chica. Déjame decirte, que esa es una verdad universal. Podes pasar una semana en París o Madrid, rascando solamente la superficie, pero la ciudad que flota se explora de punta a punta en unas horas.

Otro punto a tener en cuenta es que el atractivo que la ciudad pueda ofrecer se ve opacado por la ola constante de turistas. Si charlas con un vendedor o un residente, ellos te lo dicen claro: “Venecia no tiene temporada baja”, así que prepárate para estar haciendo fila siempre. Además, para pagar precios inflados o estar constantemente peleando para moverte entre las islas.

Sobre todo, hay una sensación inevitable: Es una ciudad hecha a medida del público femenino, llena de boutiques, con marcas exclusivas predominantemente femeninas. Ojo, podes encontrar cosas para hombre, pero en general es una ciudad que apunta a la mujer consume.

¿Qué te quiero decir con esto? Venecia, tal vez no es el mejor destino para conocer si vas en plan de viaje solitario. Es sobre todo un lugar romántico ideado para parejas, hay toda una industria preparada para atender a los enamorados.



#Descubrí

La ciudad en si tiene su propio ritmo siempre y cuando sepas descubrirlo. Para hacer tal cosa debes alejarte del centro, olvídate de la Plaza San Marcos. La Venecia autentica está en los pasillos y pequeños puentes.

En ellos vas a descubrir como los locales viven su día a día, con un costo de vida menor al parisino, pero más alto que en el resto de Italia o Madrid. El veneciano es amable en general, pero tiene un ritmo apurado en general. Saben que tienen que vender a un público amplio en poco tiempo, no esperes el trato más personal del mundo.

De noche la ciudad presenta otra cara que hasta puede asustar si no estás acostumbrado. Al caer la tarde la gente de a poco se va yendo, desde turistas hasta locales. Venecia ruidosa pasa a ser la calma, un laberinto oscuro, solitario.

#Curiosidad

Una de las cosas interesantes y particulares de esta ciudad es la posibilidad de compartir una especie de “bondis” para trasladarte de una isla a la otra. Lo raro es que tanto en la parte continental como en las islas, los choferes le prestan poca atención al hecho de pagar o no el pasaje. El veneciano por costumbre no paga pasaje, se sube directamente


#¿Vale la visita?

Si, pero no por mucho tiempo. Es más, una parada que una estadía. Podes conseguir buenos precios, pero tenes que estar dispuesto a caminar. El consejo es asumir una actitud de relax, tomarse un rico Spitz con un buen calzone tradicional.